Lo que no se puede imprimir: se toca
Con los cilindros de relieve, o de embossing, se marca el material en volumen. El acabado deja de ser solo visual y pasa a ser también táctil, que es lo que hace que un producto se recuerde al cogerlo.
El relieve no lo hace un cilindro, lo hacen dos. El macho lleva el motivo en positivo y el hembra el negativo exacto del mismo motivo. El material pasa entre los dos y queda conformado entre ambos, sin arrancarlo ni cortarlo.
Por eso los dos cilindros se mecanizan y se entregan como un juego: si no encajan al micrómetro, el relieve sale sucio o marca de más.
Se pueden hacer áreas en relieve, áreas hundidas o una combinación de ambas, perfectamente alineadas con el diseño impreso. El efecto sube todavía más cuando se combina con estampado en caliente y con procesos de impresión decorativa.
Plástico · compuestos de madera · corcho · láminas de metal · textiles · papel · no tejidos
Tocar una superficie texturizada transmite una imagen de marca exclusiva y se memoriza sola.
Aumenta el potencial del diseño y añade valor a la apariencia del producto final.
Funciona sobre plástico, madera, corcho, metal, textil, papel y no tejidos.
Tabaco, alimentación y bebidas, productos farmacéuticos y cosmética.
Muebles, suelos y papel pintado, donde la textura es parte del producto.
Seguridad, doblado de bordes, zócalos, interiores de automoción y maquetas.
Mándanos el diseño, el material y el desarrollo de tu máquina. Te preparamos el juego macho y hembra a medida.